Thursday, September 14, 2006

Comunicado Público

Frente a los actos vandálicos, de naturaleza completamente ajena a la fecha de recogimiento donde recordamos la caída de la Unidad Popular, debemos decir que:

Si, bajo todos los cánones éticos y revolucionarios, rechazamos los movimientos “neo” nazis, debemos, consecuentemente, del mismo modo, rechazar los movimientos anarquistas que empañaron de burda consigna los días 10 y 11 de septiembre.

Los rechazamos porque consideramos que aquellos movimientos, donde algunos se tildaron, irresponsablemente, de marxistas-leninistas, sólo generan la inestabilidad social y la esclavitud del pueblo.

Estos movimientos violentistas son irresponsables porque; se auto proclaman de revolucionarios sin comprender la madurez social que se debe tener, no como ente colectivo sino que individual. Ellos no son más que un movimiento reaccionario ante el neoliberalismo que intenta aplacar ¡Ellos son el neo-liberalismo!

Por otro lado, no se puede pretender que la anarquía sea la decisión político-social adecuada para gobernar un país o para gobernar a los hombres, pues, la anarquía, implica un estado de indecisión relativa al materialismo, y, toma como referencia circunstancias pasionales no basadas en principios de igualdad colectiva, sino, por el contrario, en la mezquindad de autogobernarse; Confundiendo gravemente la libertad con el libertinaje.

Aparte, somos testigos de que ofrece la anarquía como bien social: destrucción, violencia, terrorismo. Los anarquistas dicen luchar por una causa común, sin ser estos parte de aquellas masas, es decir, no conocen las necesidades reales de aquellas masas, más que la teoría visual o herméticamente empírica. Es más, engendran temor a aquellas masas, destruyen los lugares de trabajo de aquellas masas.

El caos no hace bien a los pueblos que desean libertad, pues el caos es un medio de esclavitud.

Entonces, al igual que los movimientos nazis, las agrupaciones anarquistas son movimientos que no tienen doctrina dinámica, y se basan en hechos y circunstancias carentes de disciplina social.

Por consiguiente, no aceptamos a los movimientos dogmáticos que tengan como medio de acción el caos, la violencia y el terrorismo. Más todavía, cuando nuestro principios colectivos son Libertad, Igualdad, Fraternidad y Tolerancia.

No hay Igualdad ante la violencia que exige la ley del más fuerte; no existe la fraternidad donde se cree que la necesidad individual está por sobre de nuestro pares; no hay tolerancia cuando se queman las banderas de la patria y se calzan prendas que no corresponde socialmente; y, por sobre todo, no hay libertad cuando se le impone la ira al pueblo como razón.

Recordamos el 11 de septiembre con gran dolor y serenidad; porque lamentamos la caída de la UP, y, porque también sabemos que hizo la violencia con el pueblo chileno, y en otros pueblos del continente y el mundo.

¡No más Violencia! Y, desde luego, ¡Más amor a los pueblos desde el pueblo!

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Monday, August 07, 2006

El estado y el socialismo

El Estado y el socialismo1

Antonio Gramsci

Escrito: 1919
Primera Edición: Aparecido en L´Ordine Nuovo, 28 de junio a 5 de julio de 1919

Publicamos este artículo de For Ever aunque se trate de una colección de despropósitos y de divertida fraseología. Para For Ever, el Estado de Weimar es un Estado marxista; nosotros, los del "Ordine Nuovo" somos adoradores del Estado, queremos al Estado ab aeterno (For Ever quería decir in aeternum, evidentemente); el Estado socialista es lo mismo que el socialismo de Estado; han existido un Estado cristiano y un Estado plebeyo de Cayo Gracco; el Soviet de Saratov podría subsistir sin coordinar su producción y su actividad de defensa revolucionaria con el sistema general de los Soviets rusos, etc. Afirmaciones y necedades semejantes se presentan como una defensa de la anarquía. Y sin embargo publicamos el artículo de For Ever. For Ever no es sólo un hombre: es un tipo social. Desde este punto de vista no debe ser puesto de lado; merece ser conocido, estudiado, discutido y superado. Lealmente, amistosamente (la amistad no debe ser separada de la verdad y de toda la aspereza que la verdad comporta). For Ever es un pseudorevolucionario; quien basa su acción en mera fraseología ampulosa, en el frenesí de la palabrería, en el entusiasmo romántico, es simplemente un demagogo y no un revolucionario. Para la revolución son necesarios hombres de mente sobria, hombres que no dejen sin pan la panaderías, que hagan marchar los trenes, que surtan las fábricas con materias primas y consigan cambiar los productos industriales por productos agrícolas, que aseguren la integridad y la libertad personal contra las agresiones de los malhechores, que hagan funcionar el complejo de servicios sociales y no reduzcan al pueblo a la desesperación y a la demencial matanza interna. El entusiasmo verbal y la fraseología desenfrenada hacen reír (o llorar) cuando uno solo de esos problemas tiene que ser resuelto aunque sólo sea en una aldea de cien habitantes

Pero For Ever, pese a ser un tipo característico no representa a todos los libertarios. En la redacción del Ordine Nuovo contamos con un comunista libertario, Carlo Petri. Con Petri la discusión se sitúa en un plano superior; con comunistas libertarios como Petri el trabajo en común es necesario e indispensable; son una fuerza de la revolución. Leyendo el artículo de Petri publicado en el número pasado y el de que publicamos en este número2 para fijar los términos dialécticos de la idea libertaria: el ser y el no ser- hemos llegado a estas observaciones. Por supuesto, los camaradas Empédocles y Caesar3, a los que Petri se refiere directamente, son libres de responder por su cuenta.

El comunismo se realiza en la Internacional proletaria. El comunismo será tal sólo cuando y en tanto sea internacional. En este sentido, el movimiento socialista y proletario está contra el Estado, porque está contra los Estados nacionales capitalistas, porque está contra las economías nacionales que tiene su fuente de vida y toman su forma de los Estados nacionales.

Pero si de la Internacional Comunista se verán suprimidos los Estados nacionales, no sucederá lo mismo con el Estado, entendido como "forma" concreta de la sociedad humana. La sociedad como tal es pura abstracción. En la historia, en la realidad viva y corpórea de la civilización humana en desarrollo, la sociedad es siempre un sistema y un equilibrio de Estados, un sistema y un equilibrio de instituciones concretas, en las cuales la sociedad adquiere conciencia de su existencia y de su desarrollo y únicamente a través de las cuales existe y se desarrolla.

Cada conquista de la civilización humana se hace permanente, es historia real y no episodio superficial y caduco, en cuanto encarna en unas instituciones y encuentra una forma en el Estado. La idea socialista ha sido un mito, una difusa quimera, un mero arbitrio de la fantasía individual hasta que ha encarnado en el movimiento socialista y proletario, en las instituciones de defensa y ofensiva del proletariado organizado, en éste y por éste ha tomado forma histórica y ha progresado; de él ha generado el Estado socialista nacional, dispuesto y organizado de modo que le hace capaz para engranarse con los otros Estados socialistas; condicionado incluso de tal modo que sólo es capaz de vivir y desarrollarse en cuanto se adhiera a los otros Estados socialistas para realizar la Internacional Comunista en la que cada Estado, cada institución, cada individuo encontrará su plenitud de vida y de libertad.

En este sentido, el comunismo no está contra el "Estado" e incluso se opone implacablemente a los enemigos del Estado, a los anarquistas y anarcosindicalistas, y denuncia su propaganda como utópica y peligrosa para la revolución proletaria.

Se ha construido un esquema preestablecido, según el cual el socialismo sería un "puente" a la anarquía; se trata de un prejuicio sin fundamento de una arbitraria hipoteca del futuro. En la dialéctica de las ideas, la anarquía es una continuación del liberalismo, no del socialismo; en la dialéctica de la historia, la anarquía se ve expulsada del campo de la realidad social junto con el liberalismo. Cuanto más se industrializa la producción de bienes materiales y a la concentración del capital corresponde una concentración de masas trabajadoras, tantos menos adeptos tiene la idea libertaria. El movimiento libertario se difunde aún donde prevalece el artesanado y el feudalismo rural; en las ciudades industriales y en el campo de cultivo agrario mecanizado, los anarquistas tienden a desaparecer como movimiento político, sobreviviendo como fermento ideal. En este sentido la idea libertaria dispondrá aún de un cierto margen para desplegarse; proseguirá la tradición liberal en cuanto ha impuesto y realizado conquistas humanas que no deben morir con el capitalismo.

Hoy, en el tumulto social promovido por la guerra, parece que la idea libertaria haya multiplicado el número de sus adeptos. No creemos que la idea tenga de qué vanagloriarse. Se trata de un fenómeno de regresión: a las ciudades han emigrado nuevos elementos, sin cultura política, sin entrenamiento en la lucha de clases con las formas complejas que la lucha de clases ha adquirido en la gran industria. La virulenta fraseología de los agitadores anarquistas prende en estas conciencias instintivas, apenas despiertas. Pero la fraseología pseudorevolucionaria no crea nada profundo y permanente. Y lo que predomina, lo que imprime a la historia el ritmo del progreso, lo que determina el avance seguro e incoercible de la civilización comunista no son los "muchachos", no es el lumpenproletariado, no son los bohemios, los diletantes, los románticos melenudos y excitados, sino las densas masas de los obreros de clase, los férreos batallones del proletariado consciente y disciplinado.

Toda la tradición liberal es contraria al Estado.

La literatura liberal es toda una polémica contra el Estado. La historia política del capitalismo se caracteriza por una continua y rabiosa lucha entre el ciudadano y el Estado. El Parlamento es le órgano de esta lucha; y el Parlamento tiende precisamente a absorber todas las funciones del Estado, esto es, a suprimirlo, privándole de todo poder efectivo, puesto que la legislación popular está orientada a liberar a los órganos locales y a los individuos de cualquier servidumbre y control del poder central.

Esta postura liberal entra en la actividad general del capitalismo, que tiende a asegurarse más sólidas y garantizadas condiciones de concurrencia. La concurrencia es la enemiga mas acérrima del Estado. La misma idea de la Internacional es de origen liberal; Marx la toma de la escuela de Cobden y de la propaganda por el libre cambio, pero lo hace críticamente. Los liberales son impotentes para realizar la paz y la Internacional nacional, porque la propiedad privada y nacional genera escisiones, fronteras, guerras, Estados nacionales en permanente conflicto entre ellos.

El Estado nacional es un órgano de concurrencia; desaparecerá cuando la concurrencia sea suprimida y un nuevo hábito económico haya aparecido, a partir de la experiencia concreta de los Estados Socialistas.

La dictadura del proletariado es todavía un Estado nacional y un Estado de clase. Los términos de la concurrencia y de la lucha de clases han variado, pero concurrencia y clases subsisten. La dictadura del proletariado debe resolver los mismos problemas del Estado burgués: de defensa externa e interna. Estas son las condiciones reales, objetivas, que debemos tener en cuenta; razonar y obrar como si existiese ya la Internacional Comunista, como si estuviera superado ya el periodo de la lucha entre Estados socialistas y Estados burgueses, la despiadada concurrencia entra las economías nacionales comunistas y las capitalistas, sería un error desastroso para la revolución proletaria.

La sociedad humana sufre un rapidísimo proceso de descomposición, coordinado al proceso de disolución del Estado burgués. Las condiciones reales objetivas en que se ejercerá la dictadura del proletariado serán condiciones de un tremendo desorden, de una espantosa indisciplina. Se hace necesaria la organización de un Estado socialista sumamente firme, que ponga fin lo antes posible a la disolución y la indisciplina, que devuelva una forma concreta al cuerpo social, que defienda la revolución de las agresiones externas y las rebeliones internas.

La dictadura del proletariado debe, por propia necesidad de vida y de desarrollo, asumir un acentuado carácter militar. Por eso el problema del ejército socialista pasa a ser uno de los más esenciales a resolver; y se hace urgente en este periodo prerrevolucionario tratar de destruir las sedimentaciones del prejuicio determinado por la pasada propaganda socialista contra todas las formas de la dominación burguesa.

Hoy debemos rehacer la educación del proletariado; habituarlo a la idea de que para suprimir el Estado en la Internacional es necesario un tipo de Estado idóneo a la consecución de este fin, que para suprimir el militarismo puede ser necesario un nuevo tipo de ejército. Esto significa adiestrar al proletariado en el ejercicio de la dictadura, del autogobierno. Las dificultades a superar serán muchísimas y el periodo en que estas dificultades seguirán siendo vivas y peligrosas no es previsible sea corto. Pero aunque el Estado proletario no subsistiera más que un día, debemos trabajar a fin de que disponga de condiciones de existencia idóneas al desarrollo de su misión, la supresión de la propiedad privada y de las clases.

El proletariado es poco experto en el arte de gobernar y dirigir; la burguesía opondrá al Estado socialista una formidable resistencia, abierta y disimulada, violenta o pasiva. Sólo un proletariado políticamente educado, que no se abandone a la desesperación y a la desconfianza por los posibles e inevitables reveses, que permanezca fiel y leal a su Estado no obstante los errores que individuos particulares puedan cometer, a pesar de los pasos atrás que las condiciones reales que la producción pueda imponer, sólo semejante proletariado podrá ejercer la dictadura, liquidar la herencia maléfica del capitalismo y de la guerra y realizar la Internacional Comunista.

Por su naturaleza, el Estado socialista reclama una lealtad y una disciplina diferentes y opuestas a las que reclama el Estado burgués. A diferencia del Estado burgués, que es tanto más fuerte en el interior como en el exterior cuanto los ciudadanos menos controlan y siguen las actividades del poder, el Estado socialista requiere la participación activa y permanente de los camaradas en la actividad de sus instituciones. Preciso es recordar, además, que si el Estado socialista es el medio para radicales cambios, no se cambia de Estado con la facilidad con que se cambia de gobierno. Un retorno a las instituciones del pasado querrá decir la muerte colectiva, el desencadenamiento de un sanguinario terror blanco ilimitado; en las condiciones creadas por la guerra, la clase burguesa estaría interesada en suprimir con las armas a las tres cuartas partes de los trabajadores para devolver elasticidad al mercado de víveres y volver a disfrutar de condiciones privilegiadas en la lucha por la vida cómoda a que está habituada. Por ninguna razón pueden admitirse condescendencias de ningún género.

Desde hoy debemos formarnos y formar este sentido de responsabilidad implacable y tajante como la espada de un justiciero. La revolución es algo grande y tremendo, no es un juego de diletantes o una aventura romántica.

Vencido en la lucha de clases, el capitalismo dejará un residuo impuro de fermentos antiestatales, o que aparecerán como tales, porque individuos y grupos querrán eludir los servicios y la disciplina indispensables para el éxito de la revolución.

Querido camarada Petri, trabajemos para evitar cualquier choque sangriento entre las fracciones subversivas, para evitar al Estado socialista la cruel necesidad de imponer con la fuerza armada la disciplina y la fidelidad, de suprimir una parte para salvar el cuerpo social de la disgregación y la depravación. Trabajemos, desplegando nuestra actividad de cultura, para demostrar que la existencia del Estado socialista es un eslabón esencial de la cadena de esfuerzos que el proletariado debe realizar para su completa emancipación, para su libertad.


1 Notas a un artículo de For Ever (el anarquista turinés Conrado Quaglino), titulado "En defensa de la anarquía".

2 For Ever partía del trabajo de Gramsci La poda de la historia, para acusar a los socialistas "comprendidos los revolucionarios, los soviéticos, los autonomistas", de ser adoradores del Estado, como los economistas burgueses y los socialdemócratas alemanes ("El Estado de Weimar"). For Ever afirmaba que "la Comuna es la negación aplastante del Estado" y que "un poder de políticos", aunque fuera el poder de Lenin y los bolcheviques, oprimía de todos modos al "individuo anárquico". "No hay diferencia -escribía Quaglino- entre ser oprimido y aplastado por la blusa obrera y la bandera roja o por la levita y la bandera tricolor".

3 Empédocles era el seudónimo de Palmiro Togliatti, y Caesar el de Cesare Seassro.

Saturday, July 15, 2006

¿Por qué socialismo?, Albert Einstein

¿Debe quien no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que sí.

Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no haya diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil porque la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana -como es bien sabido- ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.

Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó «la fase depredadora» del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.

En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por sí mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y -si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos- son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.

Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sienten indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: «¿Por qué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?»

Estoy seguro de que hace tan solo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?

Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y obscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.

El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de estos diferentes y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto «sociedad» significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por sí mismo; pero él depende tanto de la sociedad -en su existencia física, intelectual, y emocional- que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la «sociedad» la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra «sociedad».

Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido -exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral han hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.

El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.

Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable. Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios. Los tiempos -que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos- en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es solo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.

Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos, y privados del disfrute ingenuo, simple, y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.

La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo -no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción -es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional- puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.

En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré «trabajadores» a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción – aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es «libre», lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directa o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de «contrato de trabajo libre» para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo «puro». La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un «ejército de parados». El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida, y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo, y a esa amputación de la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.

Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males: el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer, y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.

Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?

Albert Einstein
Monthly Review, Nueva York
Mayo de 1949

(C) Derechos Reservados


Friday, July 14, 2006

PABLO IGLESIAS POSSE


Pablo Iglesias Posse (Ferrol (La Coruña) 18 de octubre, 1850 -Madrid 9 de diciembre, 1925). Hijo de Juana Posse y fundador del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la Unión General de Trabajadores (UGT).

A los 9 años emigró junto a su madre y su hermano menor Manuel (que más tarde moriría de tuberculosis) hacia Madrid. Debido a la falta de fondos de su madre, fue ingresado en el hospicio de San Fernando, que abandonó a los 12 años. Acabados sus estudios primarios y de tipógrafo, entró a trabajar en una imprenta a la vez que asistía a clases nocturnas de francés pagadas por él mismo.

Durante el Sexenio Revolucionario (1869-1875) La Internacional dio una serie de charlas en Madrid, a las cuales Pablo asistió, entrando a formar parte de la sección de tipógrafos en 1870. Tras esto, comenzó a sufrir persecuciones y despidos por parte de distintas imprentas hasta que en 1874 consiguió acceder a la presidencia de la Asociación General del Arte de Imprimir. Desde este puesto comenzó a preparar desde la clandestinidad un nuevo partido político de corte obrero-socialista, que culminó el 2 de mayo de 1879 con la fundación del PSOE en la Casa Labra junto a 16 tipógrafos, 4 médicos, un doctor, dos joyeros, un marmolista y un zapatero.,

En 1885, tras abandonar la presidencia de la Asociación General del Arte de Imprimir consiguió el máximo puesto en la Federación Tipográfica Española.

El 12 de Mayo de 1886 sale a la luz el primer número de El Socialista, revista de corte obrero-sindicalista fundada por él mismo y que continua editando en la actualidad.

En 1888 fundó la Unión General de Trabajadores, accediendo a su presidencia en 1889. Este mismo año acudió al Congreso fundacional de la Segunda Internacional como representante portavoz del PSOE.

En 1890 encabezó la primera manifestación del 1 de mayo en España, en que se exigía la jornada laboral de 8 horas y el cese del empleo de niños en actividades laborales. También en ese año celebró el II Congreso del PSOE, en que se decidió participar en las elecciones como partido republicano de corte obrero-socialista. De hecho en las elecciones de 1905 Pablo Iglesias, Largo Caballero y García Ormaechea salieron elegidos concejales por Madrid.

En 1908 fundó la Casa del Pueblo de Madrid.

En 1909 fue detenido ilegalmente durante la Semana Trágica de Barcelona como forma de represión.

En 1910 el PSOE consiguió su primer diputado de la historia en el Parlamento Español, cuyo sillón ocupó Iglesias y en sucesivas elecciones fue incrementándose el número de representantes.

En 1919 cesó parcialmente de sus obligaciones políticas a causa de una pulmonía y una salud cada vez más resentida.

En 1920 y 1921 el PSOE sufrió la escisión de dos grupos partidarios de adherirse a la Internacional Comunista (III Internacional) convocada por Lenin. Estos grupos (Partido Comunista Español y PCOE, descontentos con la moderación del PSOE), acabaron fundando el Partido Comunista de España.

El 9 de diciembre de 1925 falleció en Madrid y su cadáver fue embalsamado y expuesto en la Capilla de la Casa del Pueblo de Madrid. 150.000 ciudadanos acudieron a su funeral.

Fuente: Wikipedia.org

Wednesday, July 05, 2006

ALIENACIÓN

Alienación
Fuente: Diccionario Soviético de Filosofía

Concepto que caracteriza tanto el proceso como los resultados de transformar, en determinadas condiciones históricas, los productos de la actividad humana y de la sociedad (productos del trabajo, dinero, relaciones sociales, &c.), así como las propiedades y aptitudes del hombre, en algo independiente de ellos mismos y que domina sobre ellos; también caracteriza la transformación de fenómenos y relaciones, cualesquiera que sean, en algo distinto de lo que en realidad son, la alteración y deformación, en la conciencia de los individuos, de sus auténticas relaciones de vida. Las fuentes de la idea de alienación pueden encontrarse en los representantes de la Ilustración francesa (Rousseau) y alemana (Goethe, Schiller). Objetivamente, esa idea expresaba la protesta contra el carácter antihumanista de las relaciones de propiedad privada. Ese aspecto del problema encontró eco en la filosofía clásica alemana, pese a que en ella se hacía hincapié en otras cuestiones. Ya en Fichte, la alienación del sujeto es la creación del mundo por un «Yo» abstracto. Quien desarrolló con mayor plenitud la interpretación idealista de la alienación fue Hegel, en cuya filosofía todo el mundo objetivo aparece como «espíritu alienado». El objetivo del desarrollo, según Hegel, estriba en superar dicha alienación en el proceso del conocer. Por otra parte, en la concepción que tiene Hegel de la alienación figuran conjeturas racionales sobre algunas particularidades del trabajo en una sociedad de clases antagónicas. Feuerbach consideraba la religión como alienación de la esencia humana, y el idealismo como alienación del entendimiento. Sin embargo, al reducir la [10] alienación exclusivamente a los fenómenos de la conciencia, Feuerbach no encontró los caminos reales para acabar con dicha alienación, pues los veía sólo en la crítica teórica. Marx, que en distintas obras, sobre todo en sus «Manuscritos económico-filosóficos» (1844), analizó con suma profundidad el problema de la alienación, parte de que ésta caracteriza las contradicciones de un determinado nivel de desarrollo de la sociedad. Relaciona la alienación con la existencia de la propiedad privada y de la división antagónica del trabajo. Entendida de este modo, la alienación abarca toda la actividad humana, pues cada tipo de dicha actividad se convierte en monopolio de un grupo aislado de personas, cuyo hacer es extraño a todos los demás miembros de la sociedad. Marx investiga, sobre todo, la alienación del trabajo; con ella, no sólo caracteriza el sistema de las relaciones capitalistas y la situación del proletariado (relación del obrero con el que no lo es, relación de uno y otro con el trabajo y con los productos del mismo, carácter real de las relaciones sociales, imperio de las «fuerzas inhumanas» en la sociedad, degradación moral y física del obrero, &c.), sino que, además, pone de manifiesto cuáles son los caminos reales para eliminarla (liquidar la propiedad capitalista). El reconocimiento de la alienación del trabajo como fundamento de todas las demás formas de alienación, incluidas las ideológicas, hacía posible comprender la conciencia deformada y falsa como resultado de las contradicciones de la vida colectiva real. De este modo se establecía la dependencia de la teoría respecto a la práctica y sobre esta base se reestructuraba la filosofía. En sus obras clásicas de las décadas de 1850 y 1860, Marx sustituye la categoría de alienación, que figuraba en sus primeros trabajos, por todo un sistema de conceptos, entre los cuales la alienación también aparece como característica concreta de las relaciones de producción del capitalismo (Fetichismo de la mercancía).

Marx: denuncia de un orden económico alienante

4. Denuncia: la alienación humana

1. Hacer el mundo más humano
La teoría y la práctica de Marx surge, básicamente, de un impulso ético, de una crítica moral al estado de cosas de su momento histórico; pero no quiere ser un moralista sino un científico. Su anhelo no es comprender o interpretar el mundo, su anhelo es transformarlo. Transformar el mundo quiere decir hacerlo más humano, quiere decir crear un mundo en el cual el hombre pueda llegar a ser él mismo una vez superadas las alienaciones o enajenaciones que el mutilan; por todo eso su pensamiento es un humanismo.
Son muchas las alienaciones en qué se encuentra el hombre de carne y huesos, pero todas ellas son alienaciones secundarias y apoyadas en una alienación básica: la alienación o enajenación económica. Así, el impulso ético el conduce a la denuncia de la economía. Pero, ¿qué quiere decir 'alienación'?
El concepto de alienación o enajenación fue utilizado por primera vez por Hegel para referirse a la negación o alteración (devenir otro) de una realidad inicial: la idea se negaba como tal y devenía cosa. En Feuerbach, la alienación consistía en la deshumanización o negación del ser humano creando un ser sobrehumano, Dios. En Marx, acercándose a la situación del obrero concreto, la enajenación es la situación de explotación constante, en el trabajo, del hombre por parte del hombre.

2. La alienación económica
La alienación económica consiste en el hecho de que los humanos, en la realización de su trabajo, se deshumanizan, se desposeen de sí mismo, se transforman en cosa, en algo ajeno. En la sociedad capitalista, el trabajador sufre una doble enajenación. Aquello que crea no sólo no le pertenece sino que, al convertirse en capital, deviene instrumento de explotación; el obrero fabrica el medio de su explotación. Por otro lado, el acto mismo de trabajar, con sus condiciones infrahumanas, es un acto enajenante o alienante, no desarrolla sus capacidades intelectuales y espirituales sino que deviene una pieza más, totalmente substituible, del engranaje productivo.

«En la artesanía y la manufactura, el trabajador utiliza una herramienta; en la fábrica, la máquina utiliza el obrero. En el primer caso, los movimientos de los instrumentos de trabajo provienen de él; en el segundo, debe seguir el movimiento de las máquinas. En la manufactura, los trabajadores son una parte de un mecanismo vivo; en la fábrica, hay un mecanismo inerte, independiente del obrero, quién se convierte en un simple apéndice vivo». Marx. El Capital

La alienación económica genera formas derivadas de enajenación, formas que se superarán cuando se supere la forma fundamental, la económica. Una de estas formas derivadas es la alienación religiosa, ámbito en el cual Marx continúa la crítica de Feuerbach. Marx considera que las religiones han sido un medio para mantener oprimidas y resignadas las clases más desfavorecidas. La promesa de un más allá mejor debilita las ansias de transformación social, haciendo aceptables situaciones inaceptables. Por todo eso, la religión es «el opio del pueblo»: un narcótico que produce felicidad ilusoria. Pero es un opio imprescindible para una humanidad que sufre, que busca consuelo. La religión es, también, el «suspiro de la criatura oprimida, el espíritu de un mundo sin corazón, el alma de una situación sin alma», una rebelión contra las relaciones sociales inhumanas, «una protesta contra la miseria real». Más que una crítica a la religión, es preciso una denuncia de las condiciones económicas que hacen necesaria una enajenación religiosa.

3. En la plusvalía se concreta la enajenación económica
En el sistema de producción precapitalista o de intercambio, explica Marx en El capital, el productor vende sus mercancías y obtiene dinero con el cual compra lo que necesita. Se expresa con la fórmula: M - D - M. En el sistema de producción capitalista el modelo se altera. Con un determinado dinero se produce una mercancía que permite obtener una cantidad de dinero superior a la inicial. Este modelo se expresa con la fórmula: D - M - D', considerando que D'>D. En la diferencia entre D' y D es concretaría la plusvalía comercial. ¿De donde proviene este incremento de dinero, este beneficio? Según Marx es la cantidad de riqueza creada por el obrero y que no le se devuelve en forma de salario. El obrero produce mucho más que aquello que le pagan; él ha sido transformado en una mercancía y, como todas las mercancías, si la oferta es más grande que la demanda, el valor de la mercancía baja.

«El proceso D - M - D no debe, por tanto, su contenido a ninguna diferencia cualitativa de sus extremos, puesto que ambos son dinero, sino únicamente a su diferencia cuantitativa. El proceso acaba siempre sustrayendo a la circulación más dinero del que a ella se lanzó. El algodón comprado a 100 entregas esterlinas se revende por 100 + 10, o sea 110 libras esterlinas. Así, pues, la forma completa de este proceso es D - M - D', donde D' = D + DD. Este incremento o excedente sobre el valor primitivo lo llamo plusvalía (surplus value). Por tanto, el valor primeramente desembolsado no sólo se mantiene en circulación, sino que cambia su cantidad de valor, cobra una plusvalía o se valoriza. Y este movimiento el transforma en capital». Marx. El Capital

Wednesday, June 14, 2006

EL DÍA DE LA MUJER

¿Qué es el día de la mujer? ¿Es realmente necesario? ¿No es una concesión a las mujeres de clase burguesa, a las feministas y sufraguistas? ¿No es dañino para la unidad del movimiento obrero? Esas cuestiones todavía se oyen en Rusia, aunque ya no en el extranjero. La vida misma le ha dado una respuesta clara y elocuente a estas preguntas.

El día de la mujer es un eslabón en la larga y sólida cadena de la mujer en el movimiento obrero. El ejército organizado de mujeres trabajadoras crece cada día. Hace veinte años las organizaciones obreras sólo tenían grupos dispersos de mujeres en las bases de los partidos obreros… Ahora los sindicatos ingleses tienen más de 292.000 mujeres sindicadas; en Alemania son alrededor de 200.000 sindicadas y 150.000 en el partido obrero, en Austria hay 47.000 en los sindicatos y 20.000 en el partido. En todas partes, en Italia, Hungría, Dinamarca, Suecia, Noruega y Suiza, las mujeres de la clase obrera se están organizando a sí mismas. El ejército de mujeres socialistas tiene casi un millón de miembros. ¡Una fuerza poderosa! Una fuerza con la que los poderes del mundo deben contar cuando se pone sobre la mesa el tema del coste de la vida, el seguro de maternidad, el trabajo infantil o la legislación para proteger a las trabajadoras.

Hubo un tiempo en el que los hombres trabajadores pensaron que deberían cargar ellos solos sobre sus hombros el peso de la lucha contra el capital, pensaron que ellos solos debían enfrentarse al «viejo mundo» sin el apoyo de sus compañeras. Sin embargo, como las mujeres de clase trabajadora entraron en las filas de aquellos que vendían su trabajo a cambio de un salario, forzadas a entrar en el mercado laboral por necesidad, porque su marido o padre estaba en el paro, los trabajadores empezaron a darse cuenta de que dejar atrás a las mujeres entre las filas de «no-conscientes» era dañar su causa y evitar que avanzara. ¿Qué nivel de conciencia posee una mujer que se sienta en el fogón, que no tiene derechos en la sociedad, en el estado o en la familia? ¡Ella no tiene ideas propias! Todo se hace según ordena su padre o marido…

El retraso y falta de derechos sufridos por las mujeres, su dependencia e indiferencia no son beneficiosos para la clase trabajadora, y de hecho son un daño directo hacia la lucha obrera. ¿Pero cómo entrará la mujer en esa lucha, como se la despertará?

La socialdemocracia extranjera no encontró la solución correcta inmediatamente. Las organizaciones obreras estaban abiertas a las mujeres, pero sólo unas pocas entraban. ¿Por qué? Porque la clase trabajadora al principio no se percató de que la mujer trabajadora es el miembro más degradado, tanto legal como socialmente, de la clase obrera, de que ella ha sido golpeada, intimidada, acosada a lo largo de los siglos, y de que para estimular su mente y su corazón se necesita una aproximación especial, palabras que ella, como mujer, entienda. Los trabajadores no se dieron cuenta inmediatamente de que en este mundo de falta de derechos y de explotación, la mujer está oprimida no sólo como trabajadora, si no también como madre, mujer. Sin embargo, cuando los miembros del partido socialista obrero entendieron esto, hicieron suya la lucha por la defensa de las trabajadoras como asalariadas, como madres, como mujeres.

Los socialistas en cada país comienzan a demandar una protección especial para el trabajo de las mujeres, seguros para las madres y sus hijos, derechos políticos para las mujeres y la defensa de sus intereses.

Cuanto más claramente el partido obrero percibía esta dicotomía mujer/trabajadora, más ansiosamente las mujeres se unían al partido, más apreciaban el rol del partido como su verdadero defensor y más decididamente sentían que la clase trabajadora también luchaba por sus necesidades. Las mujeres trabajadoras, organizadas y conscientes, han hecho muchísimo para elucidar este objetivo. Ahora el peso del trabajo para atraer a las trabajadoras al movimiento socialista reside en las mismas trabajadoras. Los partidos en cada país tienen sus comités de mujeres, con sus secretariados y burós para la mujer. Estos comités de mujeres trabajan en la todavía gran población de mujeres no conscientes, levantando la conciencia de las trabajadoras a su alrededor. También examinan las demandas y cuestiones que afectan más directamente a la mujer: protección y provisión para las madres embarazadas o con hijos, legislación del trabajo femenino, campaña contra la prostitución y el trabajo infantil, la demanda de derechos políticos para las mujeres, la campaña contra la subida del coste de la vida…

Así, como miembros del partido, las mujeres trabajadoras luchan por la causa común de la clase, mientras al mismo tiempo delinean y ponen en cuestión aquellas necesidades y sus demandas que les afectan más directamente como mujeres, amas de casa y madres. El partido apoya esas demandas y lucha por ellas… Estas necesidades de las mujeres trabajadoras son parte de la causa de los trabajadores como clase.

En el día de la mujer las mujeres organizadas se manifiestan contra su falta de derechos. Pero algunos dicen ¿por qué está separación de las luchas de las mujeres? ¿Por qué hay un día de la Mujer, panfletos especiales para trabajadoras, conferencias y mítines? ¿No es, en fin, una concesión a las feministas y sufraguistas burguesas? Sólo aquellos que no comprendan la diferencia radical entre el movimiento de mujeres socialistas y las sufraguistas burguesas pueden pensar de esa manera.

¿Cuál es el objetivo de las feministas burguesas? Conseguir las mismas ventajas, el mismo poder, los mismos derechos en la sociedad capitalista que poseen ahora sus maridos, padres y hermanos. ¿Cuál es el objetivo de las obreras socialistas? Abolir todo tipo de privilegios que deriven del nacimiento o de la riqueza. A la mujer obrera le es indiferente si su patrón es hombre o mujer.

Las feministas burguesas demandan la igualdad de derechos siempre y en cualquier lugar. Las mujeres trabajadoras responden: demandamos derechos para todos los ciudadanos, hombres y mujeres, pero nosotras no sólo somos mujeres y trabajadoras, también somos madres. Y como madres, como mujeres que tendremos hijos en el futuro, demandamos un cuidado especial del gobierno, protección especial del estado y de la sociedad.

Las feministas burguesas están luchando para conseguir derechos políticos: también aquí nuestros caminos se separan: para las mujeres burguesas, los derechos políticos son simplemente un medio para conseguir sus objetivos más cómodamente y más seguramente en este mundo basado en la explotación de los trabajadores. Para las mujeres obreras, los derechos políticos son un paso en el camino empedrado y difícil que lleva al deseado reino del trabajo.

Los caminos seguidos por las mujeres trabajadoras y las sufraguistas burguesas se han separado hace tiempo. Hay una gran diferencia entre sus objetivos. Hay también una gran contradicción entre los intereses de una mujer obrera y las damas propietarias, entre la sirvienta y su señora… Así pues, los trabajadores no deberían temer que haya un día separado y señalado como el Día de la Mujer, ni que haya conferencias especiales y panfletos o prensa especial para las mujeres.

Cada distinción especial hacia las mujeres en el trabajo de una organización obrera es una forma de elevar la conciencia de las trabajadoras y acercarlas a las filas de aquellos que están luchando por un futuro mejor. El Día de la Mujer y el lento, meticuloso trabajo llevado para elevar la auto-conciencia de la mujer trabajadora están sirviendo a la causa, no de la división, sino de la unión de la clase trabajadora.

Dejad que un sentimiento alegre de servir a la causa común de la clase trabajadora y de luchar simultáneamente por la emancipación femenina inspire a las trabajadoras a unirse a la celebración del Día de la Mujer.

Alejandra Kollontai

Escrito: En 1913


Alejandra Kollontai (1872 - 1952):

Revolucionaria bolchevique. Dirigió la Oposición Obrera que se opuso al control partidario sobre los sindicatos y promovió el sindicalismo industrial. Primera embajadora en la historia. Promovió el amor libre y escribió acerca de temas sociales y de la mujer.

Wednesday, May 31, 2006

Análisis Elección Partido Socialista de Chile 2006, por Patricio Altamirano

(Los Renovados, Rebeldes y Revolucionarios versus Escalona, Schilling, y Solari).

Patricio Altamirano

patricioaltamirano@gmail.com

DEDICADO.

Estas palabras están dedicadas para los cientos de socialistas que militan y no militan y que observan con asombro el estado del Partido Socialista de Chile, ellos perciben que la situación corresponde a un presente vergonzante que ofende la memoria histórica, la que forjaron Allende, Lorca, Ponce, Lagos Salinas, Godoy Echegoyen, entre tantos.

PRESENTACIÓN.

Vemos como en el Partido de los trabajadores "manuales e intelectuales", existen corrientes de opinión, que se prestan a defender el orden creado por la derecha, la democracia cristiana, y los renovados ortodoxos1 tienen como único mundo posible el capitalismo. Los(as) socialistas están en la desolación y optan por el repliegue. Una minoría se empeña en la estrategia de David frente a Goliat al interior de éste, y bregan por cambiar la derechización del Partido. La idea central es mostrar como las tendencias hegemónicas en el Partido lo mantienen *detenido*, es decir, es un Partido paralizado, sin vinculación con el mundo social, o si la tiene, esta es de contención, es un partido recluso entre Paris y Londres. Un Partido al que le han *desaparecido* la izquierda, le han borrado los trabajadores, la democracia popular, al que toda la jerga socialista le fue sustituida por un lenguaje renovado-liberal. Sólo conserva la carátula de Partido de Izquierda2. Las tendencias que socavan y construyen un P.S. estéril son la nueva izquierda escalonista y los renovados ortodoxos. Los primeros provienen de los seguidores Almeyda, quien fuera un sociólogo marxista, director la Escuela Sociología de la Universidad de Chile, formador de marxistas, sus ideas políticas son muy distintas a las de Camilo Escalona o de Jaime Andrade, el viejo Almeyda se asombraría de la evolución de sus hijos políticos.

Los renovados ortodoxos provienen del Partido Socialista que lideró Carlos Altamirano, Ricardo Núñez y Jorge Arrate. Núñez continúa en una postura renovada ortodoxa esa que evoluciona a un liberalismo absoluto, Carlos Altamirano y Jorge Arrate se desembarcaron de los renovados, y han tomado caminos más heterodoxos. Los renovados ortodoxos y la nueva izquierda escalonista, cada uno con distinta intensidad, sufren el síndrome de Nikita Jrushchov3. Este cuestionó, criticó y condenó al estalinismo, del cual fue parte y terminó construyendo el muro de Berlín, es decir, pasó de estalinista a anti-estalinista y terminó siendo un neo-estalinista. Esto mismo les sucede a los renovados ortodoxos y la nueva izquierda escalonista, y a todos los que han criticado el marxismo, la Unidad Popular y Allende, diciendo que esas expresiones son sectarias, autoritarias, entre otros. El síndrome de Nikita4 es convertirse en lo que se crítica. El síndrome de los críticos de la Unidad Popular es convertirse en representantes de lo que se critica.

En otras palabras el síndrome "Nikita" se da cuando sólo se cuestiona y no se tiene una propuesta, y se terminan construyendo lo que se cuestiona. Nikita Jrushchov se convirtió en un experto en Stalin, en sus procedimientos, los estudió tanto que sólo sabía de eso. Al final no dudó en intervenir militarmente para aplastar la revuelta de Hungría1956. Los críticos a la Unidad Popular han escrito cientos de textos de la que lo hay que hacer: sobre el autoritarismo hay tratados, sobre el hegemonismo del marxismo, sobre el reduccionismo de clase, entre otros. Así los renovados no duraron de crear la oficina para reprimir y destruir a la izquierda, con esto se volvieron represores.

Veamos como esto actúa.

1.- UN PARTIDO DE MINORÍAS BIEN REPRESENTADAS.

Se sostienen que el marxismo es sectario y no produce un partido de mayorías sino de minorías. Veamos que han logrado los no-marxistas.

a.- El padrón del partido entre los años 2004 y 2006 solo creció en 8.1405 una pequeñez, esto nos muestra un partido estancado y sin vinculación social. Esto indica que no hay interés de la ciudadanía por ing

b.- Los votantes validos entre los años 2004 y 2006 solo aumentaron en 4.8936, esto expresa que la política interna es de interés de unos pocos. Es una minoría la que gobierna y se reparte de lo cargos.

c.- Los que no votaron o lo hicieron en blanco o nulo fueron 67.043 en el año 2004, y 70.290, en porcentaje es 72% y 69% respectivamente. Es decir, la mayoría del Partido no participa en el Partido.

Esto indica que lo más representativo del Partido Socialista es no participar en él. Es un partido doblemente aislado, hacia el exterior no crece no capta, por tanto esta socialmente aislado. En el interior tampoco crece y se reduce su participación.

El 69% que no participó en las últimas elecciones, no tiene puestos en el gobierno nacional ni comunal. No es funcionario del Partido en la sede de Paris. Son personas que trabajan y se ganan su vida como la mayoría de los trabajadores de este país, sobreviven en base a su puro esfuerzo.

Por su puesto que la minoría que participó, el 31%, es parte de la burocracia partidaria, y del gobierno nacional, regional y comunal. De ellos muchos deben ser ex ministros, ex parlamentarios, o parlamentarios en ejercicio. Este 31% esta fielmente representado en el Comité Central Nacional Electo: Diputados (Aguiló, Allende), Concejal (Avila), Ex Dirigentes (Barrios, Camú), Ex Burocracia Estatal (Clark, Correa, Erazo, Solari, Videla), Senadores (Escalona, Gazmuri), Alcaldes (Melo, Palestro), entre otros. El 31% que participa lo hace rotándose. ¿Existe algún grupo nuevo que emerja, y que elija un número importante de miembros de Comité Central?. ¿Es posible que un candidato en su primera vez sea electo?.

Las tendencia que hegemonizan este 31% son las responsables de este estado de cosas, han jibarizado al Partido, profundicemos en ello.

2.- LAS TENDENCIAS HEGEMÓNICAS INTENTAN CONSERVARSE FRENTE A LAS REBELIONES.

Las tres tendencias que conforman este partido en los inicios de la transición son los Renovados, el Almeydismo, y el Tercerismo. Estos evolucionan y se convirtieron en mega tendencia nombre postmoderno de los renovados, nueva izquierda que es la continuadora del almeydismo, y el tercerismo mantiene su nombre. La Megatendencia, Nueva izquierda y Tercerismo7 configuran un pacto ideológico en base construir una izquierda que no tenga como norte el socialismo, para ellos este régimen esta ligado al marxismo y por lo tanto esta condenado al fracaso a nivel mundial. Desde su lógica no hay que ser marxista, se debe cuestionar la Unidad Popular como un proceso que iba a terminar mal por la lógica marxista, y se debe seguir una reflexión renovada, ciudadana y que rescate como un fin en si mismo la democracia. Esta reflexión produce una parálisis ideológica en la Nueva Izquierda y en el Tercerismo, esto permite en avance de las ideas renovadas. Las ideas de la megatendencia influyen en las otras tendencias sin contrapeso. La posición hegemónica en el Partido Socialista plantea construir una izquierda que no tenga relación el pasado, entendiendo que todo lo anterior esta influido por el inefable marxismo, y hay que re-hacer una nueva ideología. La reflexión dominante en el Partido Socialista no encuentra una teoría que pueda sustituir al marxismo y que sea diferente a las ideas liberales, emerge como solución un socialismo liberal, que en la misma medida que gana adeptos genera la reacción opuesta de muchos intelectuales renovados que critican este proceso ideológico. La reacción teórica más importante al socialismo liberal la realiza el padre de la renovación Norbert Lechnert8, le sigue Tomas Moulian. Lechnert intelectual fallecido realizó desde el PNUD su crítica a la situación actual de Chile.

Estos desplazamientos intelectuales también se expresan en el Partido Socialista, la Megatendencia que agrupaba a todos renovados irá perfilando distintos ejes de articulación en la medida que el proceso post-dictadura se desarrolla. Digamos que en la medida que la ideología social-liberal se expresa, debuta en los gobiernos de Aylwin y Frei, es capitaneada por el ministro Lagos, y puede expresarse en mayor medida cuando él es Presidente. Así vemos como la Megatendencia se va fracturando en diferentes opciones. Mega Rica que aglutina a los renovados más ortodoxos, y la Mega Pobre que agrupa a los más post modernos. La reflexión que los diferencia es la relación que se puede tener con los privados, con la iniciativa privada. Subsiste una reafirmación y una crítica a la lógica de las licitaciones y concesiones que impulsa Lagos, lo cual genera una alianza entre el sector publico y privado para impulsar el progreso. Esto se puede apreciar públicamente con las crisis del MOP-GATE. Las ideas renovadas entran en crisis general, y sólo queda en pie las ideas social-liberales, los renovados post modernos no tienen alternativa teórica.

Los terceristas se han mantenido más sólidos frente a este mar de crisis de los renovados. Las ideas marxistas congeladas y la incorporación de ideas renovadas genera en ellos una ideología que mantiene un culturalismo de izquierda y una visión de tecnócratica de la política, se suma una valoración por el mercado heredada de los renovados.

Se han levantado rebeliones que cuestionan la hegemonía de la triada, estos han sido el Colectivo representado en Pamela Pereira, y el Moyismo en Carlos Moya, esto se constituyen en base a desprendimientos de la triada en el poder. Estas resistencias logran aglutinar fuerza lo que indica que un sector de la militancia quiere un cambio, y por eso obtienen una cuota de representación importante. Una vez consolidados no logran ser una fuerza política autónoma y termina siendo absorbidos por la triada dominante. En las próximas elecciones el electorado ya no vuelve a confiar en los rebeldes que traicionan sus causas. Los primeros rebeldes el Colectivo se mantuvieron unidos hasta la elección del año 2004 donde obtuvieron un 10,7%, en la de este año se presentaron divididos y sumados llegan a la votación del 2004. La segunda rebelión es la encabezada por Moya, éste alcanzo un 16,8% en el años 2004 en alianza con otras fuerzas, en la reciente elección no logra ni la mitad de esa votación. La tercera rebelión significativa es la que realiza la Nueva Izquierda Martneriana cuando quiebra con el sector de Escalona, y logra parapetarse en la alianza Nuevo Socialismo, lugar de refugio de muchos rebeldes y revolucionarios: Martner, Aguiló, Condeza, Gutiérrez, entre otros(as).

3.- LOS RENOVADOS, REBELDES Y REVOLUCIONARIOS ENFRENTAN EL EFECTO "NIKITA".

Como vemos las rebeliones han sido controladas y no han puesto en riesgos el status quo. La triada en el poder ha podido construir un muro de Berlín: controlan todo, dejando a fuera los rebeldes y revolucionarios.

El muro de Berlín ya se ha construido, comienza a vivirse el efecto "NiKita". Los discursos de Escalona y Schilling intentan asumir la nueva situación, el discurso berlinesco se impone. La Lista de Escalona y Schilling impone una lógica autoritaria absoluta, al mandar a votar por Escalona para hacer valer su lista "cerrada" donde un grupo de selectos ordenó la prelación, y exigiendo a su propia base militante que votasen por la lista o por Camilo Escalona. Este tipo de lista sería el plato de fondo de una novela que desnuda la supuesta burocracia cubana o soviética que tanto criticaron los renovados, donde no existe libertad de los votantes, donde los burócratas lo dicen todo. Sería la lista que un "Nuñez de antes" criticaría hasta el cansancio, diría que expresa el marxismo sovietizado o cubanizado. Este autoritarismo de Escalona y Schilling se suma a las críticas a Allende, no a Isabel sino a Salvador, se busca decir que el caos viene con Allende. Se crea el cerco ideológico del muro de Berlín, los que están con Allende están fuera del Muro. Esto crea un efecto no deseado, las restantes opciones se aglutinan y fortalecen sus liderazgos, el efecto desintegrador de quedar extra muro no logra efecto, nadie baja sus banderas. Los resultados son elocuentes: Camilo Escalona (9.688), Isabel Allende (6.939), Marcelo Schilling (1.204), Jaime Gazmuri (920), Carmen Lazo Carrera (799), Ricardo Solari (790), Arturo Barrios (765), quedan todos los líderes rebeldes en el Comité Central Nacional.

4.- LA LÓGICA DE LA TRIADA DOMINANTE ES INTEGRAR O REPRIMIR.

La triada esta protegida en el Comité Central Escalona, Schilling y Solari, logran controlar el poder reinante en el Partido, su muro de Berlín logro su objetivo. Se disponen a consolidar las alianzas con ex líderes rebeldes.

Los líderes rebeldes que han capitulado y han negociado con los reinantes, pueden mantener sus feudos: alcaldías, reparticiones públicas, entre otros. Los Moya representados en Bucat, los generacionales personificados en los alcaldes Sadi Melo y Palestro; han pasado el tratamiento "NiKita" en vez de ser destruidos se suman al orden reinante, y se les deja las misiones más arriesgadas, para mostrar su lealtad.

Fuera del Muro de Berlín, están los Mega pobres post-modernos, representados en Ávila, ellos no son parte del círculo de hierro y sólo pueden optar a ser líderes que negocian sus posiciones para no ser destruidos, y se aprestan a resistir la embestida de los poderosos. También pueden optar por unirse a los otros líderes rebeldes. Están en la duda. La rebelde Carmen Lazo y sus huestes se disponen a resistir la embestida de los reyes, no opta por ingresar al castillo, y se dispone a ver que sucede, extramuros espera a los derrotados de esta batalla.

Los renovados heterodoxos9, Que se revelaron a la nomenclatura liderados por Allende y Gazmuri, han acumulado fuerza en alianza con el Nuevo Socialismo que se conforma con los rebeldes Martner, Aguiló, Condeza, Gutiérrez, entre otros. Estos se aprestan a negociar su ingreso al castillo y disponerse a disputar a la hegemonía, esto no es bien visto por los reinantes. Extra muros y a gran distancia esta el 69% del partido que no desea ser parte del castillo, y están dispersos, y sobreviven en pequeños grupos que no buscan una mayor articulación Ellos mantiene un discurso sin organicidad, algunos son profundamente de izquierda y están en el repliegue absoluto. Los poderosos saben que el 69% esta en repliegue.

Los poderosos confían que los líderes actuales buscaran negociar, todos quieren un puestito y nadie realizara la locura de negarse a un puesto. Sólo les preocupa la siguiente situación, si un líder rebelde en vez de buscar entrar al castillo dice irse con las huestes dispersas. Por ahora la actitud de las huestes dispersas juega a favor de Escalona y compañía, ya que, los dispersos no aceptarían a un renovado de buenas a primera, ni a un ex nueva izquierda rebelde. La poca concordación entre las huestes dispersas, que no votan, con los líderes rebeldes, hace poco factible que se pase de una rebelión a una revolución en el Partido Socialista.

Las huestes dispersas no han decido todavía moverse, están sin liderazgo. La rebelión de los excluidos no se ha dado, esta pendiente.



1 Son los partidarios de una jerga renovada hasta su excitación intelectual, no dejaron ningún vestigio de marxismo o de la Unidad Popular, potenciaron su postura hasta un capitalismo liberal.

2 Se ha superpuesto una carátula que intenta destruir el Partido de izquierda, y que desean construir un Partido Socialista espurio. Esto lo puede observar en la página Web institucional. Se ingresa a una Web "moderna" que sólo rescata como "folclore" los lentes de Allende, y se invita en segundo plano al sitio histórico donde esta la marsellesa socialista.

3 Jrushchov reconoció los horrores del estalinismo (1956), y pidió disculpa. Este expulso a los estalinistas del Comité Central, en 1961 el XXII Congreso del Partido Comunista condenaba oficialmente a Stalin; construyó el Muro de Berlín, en 1964 fue forzado a renunciar fue acusado de los mismo males que Stalin, en 1962 fue expulsado.

4 El Síndrome "Nikita" es trabajado en el Cine. La primera versión se llama "Nikita. Dura de matar" es la versión francesa de Luc Besson, quien muestra a una chica popular francesa que sufre todo los males de la integración social y quien decide enfrentar esta situación en la "dura", sin dar tregua al sistema que la rechaza. Esta termina siendo apresada y la obligan a decidir entre morir o ser parte de los servicios de inteligencia.

5 Para la elección del año 2004 el padrón era de 93.254 y en el año 2006 de 101.394.

6 Para la elección del año 2004 los votantes validos fueron 26.211 y en el 2006 de 31.104.

7 Desde estas matrices conceptuales una síntesis perfecta de ellas son las posturas terceristas personificadas en Ricardo Solari, el cual pasa del Ministro de Trabajo a Director de la Empresa Alsacia, que controla Transantiago. Como vemos las ideas renovadas y marxistas envejecidas permiten el paso del aparato público al sector capitalista sin ningún escrúpulo. Esto crea un marco teórico de una frivolidad absoluta.

8 Recordemos, es desde la FLACSO pre-democracia restringida que se gesta el pensamiento renovado: Lechnert, Moulian, Brunner, Correa, entre otros. Algunas paginas para informarse de la obra de Lechnert son:

http://www.revistapolis.cl/7/lega.doc

http://www.flacso.cl/flacso/main.php?page=noticia&code=456

http://www.agendapublica.uchile.cl/n4/1_diaz.html

9 Los renovados "heterodoxos" no dejan de valorar el mercado pero que miran con reminiscencia la tradición de izquierda del Partido Socialista.