Comunicado Público
Frente a los actos vandálicos, de naturaleza completamente ajena a la fecha de recogimiento donde recordamos la caída de la Unidad Popular, debemos decir que:
Si, bajo todos los cánones éticos y revolucionarios, rechazamos los movimientos “neo” nazis, debemos, consecuentemente, del mismo modo, rechazar los movimientos anarquistas que empañaron de burda consigna los días 10 y 11 de septiembre.
Los rechazamos porque consideramos que aquellos movimientos, donde algunos se tildaron, irresponsablemente, de marxistas-leninistas, sólo generan la inestabilidad social y la esclavitud del pueblo.
Estos movimientos violentistas son irresponsables porque; se auto proclaman de revolucionarios sin comprender la madurez social que se debe tener, no como ente colectivo sino que individual. Ellos no son más que un movimiento reaccionario ante el neoliberalismo que intenta aplacar ¡Ellos son el neo-liberalismo!
Por otro lado, no se puede pretender que la anarquía sea la decisión político-social adecuada para gobernar un país o para gobernar a los hombres, pues, la anarquía, implica un estado de indecisión relativa al materialismo, y, toma como referencia circunstancias pasionales no basadas en principios de igualdad colectiva, sino, por el contrario, en la mezquindad de autogobernarse; Confundiendo gravemente la libertad con el libertinaje.
Aparte, somos testigos de que ofrece la anarquía como bien social: destrucción, violencia, terrorismo. Los anarquistas dicen luchar por una causa común, sin ser estos parte de aquellas masas, es decir, no conocen las necesidades reales de aquellas masas, más que la teoría visual o herméticamente empírica. Es más, engendran temor a aquellas masas, destruyen los lugares de trabajo de aquellas masas.
El caos no hace bien a los pueblos que desean libertad, pues el caos es un medio de esclavitud.
Entonces, al igual que los movimientos nazis, las agrupaciones anarquistas son movimientos que no tienen doctrina dinámica, y se basan en hechos y circunstancias carentes de disciplina social.
Por consiguiente, no aceptamos a los movimientos dogmáticos que tengan como medio de acción el caos, la violencia y el terrorismo. Más todavía, cuando nuestro principios colectivos son Libertad, Igualdad, Fraternidad y Tolerancia.
No hay Igualdad ante la violencia que exige la ley del más fuerte; no existe la fraternidad donde se cree que la necesidad individual está por sobre de nuestro pares; no hay tolerancia cuando se queman las banderas de la patria y se calzan prendas que no corresponde socialmente; y, por sobre todo, no hay libertad cuando se le impone la ira al pueblo como razón.
Recordamos el 11 de septiembre con gran dolor y serenidad; porque lamentamos la caída de la UP, y, porque también sabemos que hizo la violencia con el pueblo chileno, y en otros pueblos del continente y el mundo.
¡No más Violencia! Y, desde luego, ¡Más amor a los pueblos desde el pueblo!
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